LOS INGLESES CON CRESTAS REGRESAN A SALVAR ILEGALES

Anarquistas punks británicos se pelean con la policía del otro lado del Canal de la Mancha. Van hasta ahí a agitar a inmigrantes africanos que acampan en Calais y que esperan cruzar el charco. Lo cuenta Seba Kleinman.

Grupos de jóvenes punks y anarquistas británicos parecen haber llegado a la conclusión de que el Reino Unido sigue estando demasiado verde para alcanzar la tan ansiada ausencia de Estado y policía, y decidieron probar suerte al otro lado de la frontera que pretenden abolir. En el campamento de inmigrantes que se está formando en Calais, encontraron 4.000 almas –eritreas, somalíes, sudanesas, sirias, afganas– que probablemente nunca oyeron hablar de los Sex Pistols ni de The Clash, y que de seguro nunca escucharon el tema Anarquía en el Reino Unido, pero que prestan oídos a sus consignas y están más que bien predispuestos a pudrirla a la primera de cambio, con tal de poder llegar a la otra orilla aunque sea nadando.

Los anarquistas de hoy ya no corean “No future”, como los viejos punks que los precedieron, sino “No borders”, que es precisamente el nombre de una de las agrupaciones acusadas de estar agitando a los inmigrantes. Las acusaciones tuvieron lugar después de que un policía francés recibiera un piedrazo por primera vez dentro del mismísimo túnel. “Prueba de nuevo, fracasa de nuevo, fracasa mejor”, decía Samuel Beckett, escritor irlandés que tenía un peinado bastante punk y que estaba acostumbrado a cruzar el charco (escribió en francés y en inglés y vivió en las dos orillas) bastante seguido. El domingo pasado, los inmigrantes siguieron su consejo y fracasaron 1.700 veces al intentar cruzar la frontera. La noche anterior, un grupo “organizado” de 200 inmigrantes había tratado sin éxito de entrar a Inglaterra caminando por el túnel.

“Están buscando oportunidades para provocar enfrentamientos con la policía, en la esperanza de que bajemos la guardia”, dijo Gilles Debove, un funcionario del sindicato de policías francés. El oficial casi se saca la gorra y exclama “Chapeau” para felicitar a los activistas de la izquierda radical, muchos de ellos ciudadanos británicos, que están asistiendo a los inmigrantes. “En mis años de servicio”, confesó, “nunca vi una sentada tan bien organizada”. El elogio cayó como un baldazo de agua fría entre los activistas, porque que un policía te acuse de haber organizado algo bien debe de ser, sin duda, el colmo del anarquista.

Al menos 10 personas murieron en los últimos dos meses tratando de alcanzar “El Dorado” británico, cifras que hablan más de un pogo incipiente que de un mosh descontrolado. Sin embargo, cada día que pasa llegan entre 100 y 150 nuevos inmigrantes al campamento, y la tensión acumulada se parece ya a la energía contenido en los últimos compases del puente de una canción, antes de que suene el primer acorde del estribillo y se termine de pudrirla.

Algunos de los números de la crisis:
4.000
El número de inmigrantes que acampan hoy en día en las inmediaciones de Calais.

100-150
El número de inmigrantes que llegan a Calais cada día.

700
El número de inmigrantes a los que Francia dio asilo en el último año.

1.200
El número de inmigrantes que Francia deportó en el último año.

33,8 kilómetros
La distancia entre Dover (Inglaterra) y Calais (Francia).

12 millones de libras esterlinas
La suma que gastó Gran Bretaña para reforzar las fronteras en Calais.

18.170
La cantidad de polizones que trataron de ingresar en Gran Bretaña entre el 1 de enero y el 21 de mayo de 2015.

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