Los misteriosos círculos de piedra de los Neandertales

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Un trabajador toma medidas de los círculos de piedra en la cueva de Bruniquel

Fotografía de Etienne Fabre, SSAC

Estos misteriosos círculos de piedra, en su día iluminados por los fuegos de sus prehistóricos constructores, habían permanecido escondidos durante milenios entre los restos de una cueva en Bruniquel, cerca de Toulouse, en el sur de Francia. Ahora, estas antiguas estructuras han sido de nuevo contempladas.
Según han revelado los científicos en su investigación publicada en la revista Nature, estos extraños círculos compuestos por estalagmitas tienen alrededor de 176.000 años. Y si tal y como sospechan los arqueólogos estas estructuras fueron construidas por una especie bípeda, únicamente puede tratarse del trabajo de los Neandertales, los parientes lejanos de los humanos, algo que podría demostrar que son mucho más “humanos” de lo que pensábamos.
“Este descubrimiento constituye una prueba inequívoca de que los Neandertales tenían plenas capacidades humanas para planear y construir estructuras de piedra, y también de que algunos de ellos se adentraban en lo más profundo de las cuevas, donde disponer de una fuente de luz artificial era esencial”, explica el paleoantropólogo Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres.
¿Cuál es la razón por la que los Neandertales elegían la oscuridad del fondo de las cuevas y construían estructuras tan elaboradas? Eso sigue siendo, al menos por ahora, un enigma.
Una cápsula del tiempo
La cueva de Bruniquel, estaba sellada desde el Pleistoceno, en una región plagada de cuevas decoradas con pinturas rupestres y otros yacimientos del Paleolítico. En 1990, los espeleólogos excavaron una entrada y penetraron en la cueva, lo que les permitió encontrar indicios de que por ese lugar habrían pasado osos de las cavernas, entre otras especies de la ya extinguida megafauna.
Pero el verdadero tesoro de este descubrimiento es una húmeda y oscura cámara de la cueva, a más de 330 metros de la entrada, donde sobresalen del suelo unas estructuras circulares de gran tamaño dispuestas en estratos: lo que aparentemente parece un inconfundible trabajo de artesanía de unos constructores con un propósito.
“Todos los visitantes, desde los primeros espeleólogos, se han dado cuenta de la presencia de estas estructuras”, afirma Jacques Jaubert de la Universidad de Burdeos, coautor del estudio en el que se analiza este hallazgo.
Pero todo el trabajo previo hasta poder comenzar a descifrar estos estos enigmáticos círculos no ha sido fácil. De hecho, ha supuesto décadas de esfuerzos ralentizados por el difícil acceso a la cueva y la trágica muerte de uno de los arqueólogos, que había trabajado en el yacimiento desde los años 90.
En el año 2013, Jaubert y su equipo finalmente pudieron sacar a la luz los secretos de Bruniquel.
La cueva estaba muy bien conservada gracias a que apenas tuvo visitas”, explica, destacando que el yacimiento se encuentra en una propiedad privada y está regulado por el gobierno francés. “Las estructuras son espectaculares y no existe prácticamente ningún equivalente en ese período, ni tampoco en períodos más recientes”.
Misterios “rocosos”
Las enigmáticas estructuras se construyeron a partir de unas 400 estalagmitas –las formaciones rocosas con forma de cono que se levantan en los suelos de las cuevas gracias al goteo de agua rica en minerales, que se va acumulando con el paso del tiempo–.
Extraídas prácticamente a la misma altura, algunas de las estalagmitas se dispusieron en una enorme estructura circular de casi 6,7 metros de ancho. Otras estaban alineadas en un semicírculo algo más pequeño, y el resto estaban apiladas en montones.
En el año 2013, Jaubert y su equipo finalmente pudieron sacar a la luz los secretos de Bruniquel.
Algunas áreas agrietadas y con decoloración roja y negra representan indicios de que se habrían encendido fuegos sobre las estalagmitas, y también se encontraron cerca del semicírculo más pequeño pedazos carbonizados de hueso, incluyendo el hueso quemado de lo que se sospecha pudo ser un oso o un gran animal herbívoro.
Incluso para el ojo más experto, esta escena podría ser confundida con la obra de los primeros humanos modernos, que aparecieron en Europa hace aproximadamente 40.000 años. Pero las dataciones de uranio de las estalagmitas, así como las de la capa mineral que había crecido en torno a ellas y en torno a los pedazos de hueso, han revelado que se trata de construcciones más antiguas, considerablemente anteriores a la aparición del Homo sapiens, y la diferencia no es precisamente pequeña: ¡más de 100.000 años!
“Estas construcciones deben haber sido obra de los primeros Neandertales, los únicos habitantes humanos conocidos en Europa en aquella era”, explica Stringer.
El comportamiento de los Neandertales
 
La población neandertal creció con fuerza durante 300.000 años, en coexistencia con los primeros humanos modernos, con los que ocasionalmente se reproducían. Como nosotros, tenían un cerebro grande y eran inteligentes, y tambiéndominaban el fuego. Sin embargo, los científicos sostienen que se pueden establecer muchas similitudes entre ambas especies, y el debate de si los Neandertales tenían capacidades como el pensamiento simbólico o los comportamientos rituales sigue abierto.
A diferencia de nosotros, los Neandertales no sobrevivieron, y las razones por las que desaparecieron de la superficie terrestre hace unos 30.000 o 40.000 años todavía son causa de debate.
Hasta ahora los antropólogos creían poco probable que los Neandertales dominasen el arte de la vida subterránea, que es un poco más compleja que pasearse por la superficie. Pero la cueva de Bruniquel podría probar todo lo contrario.
“El hallazgo es sólido, y nos proporciona una información muy importante de los comportamientos tan avanzados de los Neandertales”, afirma el paleontólogo Erik Trinkaus, de la Universidad de Washington en Saint Louis (Missouri).
Jaubert y sus compañeros revelan en el estudio que para construir esos enormes círculos de piedra, los “arquitectos”  tuvieron que necesitar una fuente de iluminación, así como una organización social y la capacidad de idear y construir estructuras compuestas de más de dos toneladas de estalagmitas.
“Esto requiere la movilización de personas que elijan, que lideren, que aconsejen, que fabriquen, y todo esto con luz continua”, explica. “Todo esto es indicativo de una sociedad estructurada”.
¿Osos de las cavernas o clanes?
Esta es una de las interpretaciones, pero algunos investigadores indican que todavía es demasiado pronto para sacar este tipo de conclusiones sobre el yacimiento. Para empezar, no está claro todavía si se trataba de un comportamiento aislado o extendido entre los Neandertales, o si las estructuras fueron construidas solo por una o por varias personas.
“Desconocemos cuánta gente estaba involucrada, si las estructuras se hicieron de una vez o en varios días, si las construyó una persona o más de una…”, indica la antropóloga Marie Soressi, de la Universidad de Leiden. “No sé qué esperar, porque un descubrimiento como este es muy inusual”.
Otros científicos ponen en cuestión el supuesto origen humano de estas estructuras y en su lugar sugieren que podría haber sido el trabajo de osos de las cavernas que estaban hibernando.
“¿Quién en su sano juicio construiría estas estructuras a 300 metros bajo tierra dentro de una cueva? Buscar refugio en una cueva es una forma de evitar tener que hacer una estructura artificial”, dice el paleoantropólogo John Shea, de la Universidad de Stony Brook. “Cuando los osos buscan un lugar para hibernar durante el invierno, apartan todo tipo de restos. Parece más un refugio que los osos encontraron para echarse largas siestas año tras año”.
Pero las guaridas de los osos son generalmente más pequeñas que el círculo más ancho hallado en la cueva de Bruniquel, afirma Soressi. Además, estos animales no apilan las estalagmitas, sino que excavan agujeros o bien apartan los restos que encuentren. “Los osos no encienden fuegos”, señala Jaubert.
Secretos subterráneos
Si en efecto estas estructuras son resultado del trabajo de los Neandertales y no de los osos de las cavernas, su objetivo es todavía un misterio. Nadie sabe qué podrían haber estado haciendo los Neandertales en esa cueva o durante cuánto tiempo la usaron. Jaubert y sus compañeros no quieren especular sobre el propósito de tales estructuras hasta que hayan podido realizar más investigaciones en el yacimiento y así sepan acerca de su historia.
Mientras tanto, es difícil resistir la tentación de preguntarse qué hacían nuestros antiguos parientes en las profundidades de esa caverna con sus círculos de piedra iluminados por el fuego.
“La edad de las complejas estructuras de Bruniquel coincide con un largo periodo de glaciación, y en aquel tiempo la cueva podría haber servido como refugio temporal”, explica Stringer.
“Si encontráramos restos de algún tipo de referencia humana, sería de gran ayuda para determinar si esta cueva se usaba como refugio, quizá con tejados hechos de madera y pieles, o si se trataba de un lugar con un significado simbólico o ritual”.
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