Películas en las que se maltrató a animales

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“Ningún animal ha sido dañado durante la realización de esta película”: si eres de los que se quedan hasta el final de los títulos de crédito, esta certificación expedida por la American Humane Association te resultará muy familiar. Pero, ¿podemos fiarnos de ella? Parece ser que no: según ha denunciado la asociación de defensa de los animales PETA  la comedia Zooloco ha abu

Entre los crímenes contra la naturaleza de este filme, producido por Adam Sandler y protagonizado por Kevin James (en la foto) Rosario Dawson, figuraría la muerte de una jirafa llamada Tweet, que pasó el rodaje encerrada en una jaula de seis metros cuadrados. El animal, cuya altura era de cinco metros, murió poco después de la filmación.

Nos gustaría decir que el maltrato a los animales es algo infrecuente en el cine, pero no es así. Ni siquiera las producciones de Hollywood controladas por la American Humane Association están libres de él, puesto que (como nos recuerda Leonora Esquivel) dicho organismo sólo supervisa los rodajes, no los entrenamientos ni la preparación previa. Considerando esto, hemos reunido diez casos particularmente flagrantes, bien por su relevancia mediática, bien porque los directores de turno incluyeron dicho maltrato como parte de sus filmes. Si eres de los que no pueden vivir sin sus mascotas, o si lloras cuando vas al zoo, piénsatelo dos veces antes de ver cualquiera de estos títulos.

La carga de la Brigada Ligera (Michael Curtiz, 1936)

 

Las víctimas: Cerca de 50 caballos.

El maltrato: Fíjate bien en el vídeo que acompaña a este epígrafe. ¿Te has fijado en que los caballos que caen a tierra parecen heridos de verdad? Pues bien: están heridos de verdad. En este filme, y en otros muchos, los especialistas usaron la técnica conocida como “uve doble contínua”, consistente en atar las patas de los animales a postes en el suelo para que hacerles tropezar aparatosamente. Dicho sistema provocaba graves lesiones en el animal, y obligaba muchas veces a sacrificarlo.

Las consecuencias: Ninguna. En los años dorados de Hollywood, estas prácticas eran muy habituales. Piénsalo la próxima vez que veas tu western favorito.

En busca del arca perdida (S. Spielberg, 1981)

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Las víctimas: Una tarántula, y unas cuantas serpientes.

El maltrato: “¿Spielberg haciéndole daño a un animal? ¡Imposible!”, pensará el lector. Y llevará razón, porque el culpable en esta ocasión no fue el director, sino Harrison Ford. Resulta que, durante el rodaje de la primera escena de la película, el hombre del sombrero aplastó accidentalmente a una tarántula, causando la muerte del animal. Por otra parte, las serpientes usadas en la secuencia del Pozo de Almas fueron tratadas con tanta dureza que (según la biografía no autorizada de Spielberg escrita por John Baxter), Stanley Kubrick quedó escandalizado.

Las consecuencias: La American Humane Association negó a En busca del arca perdida su famoso certificado.

Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980)

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Las víctimas: Un coatí, una tortuga, varios monos, una araña y una serpiente.

El maltrato: La más polémica y famosa de las llamadas ‘películas mondo’ (de explotación de supuestos hechos reales) se ganó muchos problemas: los censores de su Italia natal pensaban que el director Ruggero Deodato había usado imágenes de asesinatos reales en su metraje. Una vez aclarado el bluff, quedó claro que el espabilado de Deodato y su equipo habían cometido una verdadera carnicería… de animales. Entre todas las víctimas no humanas de la película, a nosotros nos da una pena especial esa tortuga decapitada, desventrada y posteriormente guisada.

Las consecuencias: Tras la polémica inicial, Holocausto caníbal siguió prohibida durante varios años en diversos países. A fecha de hoy, aún sigue siendo ilegal en Nueva Zelanda.

Gummo (Harmony Korine, 1997)

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Las víctimas: Varios gatos (número total, desconocido).

El maltrato: El siempre transgresivo Korine quiso ofrecer en su debut largo una mirada radical a la miseria humana. Y lo consiguió: es difícil permanecer indiferente ante la escena en la que Jacob Reynolds ahoga a un gato en un bidón de agua. No sabemos si el director tiene una especial manía a los felinos, porque estos son perseguidos y acribillados a perdigonadas por los protagonistas durante toda la película.

Las consecuencias: El ahogamiento del gato provocó una bronca durante el estreno de Gummo en el Festival de Telluride. Gus Van Sant la considera una de sus películas favoritas.

Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002)

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La víctima: Entre dos y cuatro toros bravos.

El maltrato: Inspirándose lejanamente en la historia de la torero Cristina Sánchez, el manchego universal vistió de luces a Rosario Flores en esta película. Al principio, la crítica internacional consideró esta subtrama algo muy bonito y muy typical spanish, hasta que reparó en que la corrida mostrada en el filme era real, y que en ella se había dado el pasaporte a cuatro toros de lidia (o dos, según otras fuentes). Según la ONG Amnistía Animal, el doble de Rosario en la escena fue un novillero inexperto, que realizó una auténtica carnicería con los animales.

Las consecuencias: Durante la producción de la película, Amnistía Animal interpuso varias denuncias. En EE UU, la asociación PETA llamó a un boicot contra la película.

Andrei Rublev (Andrei Tarkovsky, 1966)

 

Las víctimas: Un caballo y una vaca. 

El maltrato: ¡Ah, Tarkovsky! Tan espiritual, tan contemplativo, tan ruso… y tan dispuesto a romperle las piernas a un caballo, y a matarlo, después, para dotar de más dramatismo a la epopeya de su monje pintor de iconos. Si la mutilación del equino (hallado por el director en un matadero) te parece desagradable, espérate a ver la escena en la que una vaca es quemada viva. Aunque, en este caso, Tarkovsky se molestó en cubrir al animal con una capa de amianto antes de prenderle fuego.

Las consecuencias: La censura de la URSS estaba demasiado ocupada con las implicaciones políticas y religiosas de Andrei Rublev como para fijarse en estas nimiedades.

Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)

La víctima: Un búfalo de agua

El maltrato: Cuando uno está inmerso en un rodaje que es como una guerra (o peor), tiene que aprovechar lo que el azar pone en sus manos. De ahí que Coppola, confeso devorador de espaguétis, no se lo pensase dos veces a la hora de incluír en su obra maestra el sacrificio de un buey, empleándolo para un impactante montaje paralelo. La matanza se realizó según los ritos de la tribu filipina de los Ifugao, cuyos miembros participaron en la película como figurantes.

Las consecuencias: Dado que Apocalypse Now fue rodada en Filipinas, Coppola evitó las leyes estadounidenses contra la crueldad con los animales. La American Humane Association calificó la película como “inaceptable”.

La isla (Kim Ki-Duk, 2000)

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Las víctimas: Muchísimos peces, y una rana.

El maltrato: Terrorífica por muchas razones, esta película surcoreana alcanza algunas de sus cimas de mal rollo cuando el pescador protagonista despieza, aún vivos, a los peces que captura. Y no digamos cuando una rana, también viva, es despellejada (en la foto). Tan grotescas son estas escenas, que estamos a punto de olvidarnos de cierto anzuelo…

Las consecuencias: Según Kim Ki-Duk, los peces sacrificados durante el rodaje pasaban a formar parte del rancho del equipo. “Era nuestra forma de mostrarles respeto”, afirma el director.

Las aventuras de Chatrán (Masanori Hata, 1986)

 

Las víctimas: Un número indeterminado de gatitos.

El maltrato: Triste es cuando un director de cine decide matar a un animal en pro de la espectacularidad, o para transmitir un mensaje. Pero lo de esta película japonesa para niños es, cuanto menos, aterrador: a fin de dotar de realismo a una escena en la que el gato protagonista es arrojado a un río, el cineasta Masanori Hata causó la muerte de varios cachorros.En otra ocasión, uno de los técnicos de la película arrancó las uñas de un gato para hacerle cojear. Según denunciaron varias asociaciones pro-animales, el rodaje de Las aventuras de Chatrán pudo haberse cobrado la vida de hasta 20 gatos.

Las consecuencias: La American Humane Association trató de denunciar a la película, pero no obtuvo pruebas en su contra. Diversas protectoras de animales japonesas, en cambio, dieron al filme su visto bueno.

La sangre de las bestias (Georges Franju, 1949)

 

Las víctimas: Caballos, vacas y ovejas al por mayor.

El maltrato: Maestro del terror donde los haya (suya es la terrible Los ojos sin rostro), Georges Franju logró su película más dura y cruel con este largometraje, tan cruel como su título indica. Durante La sangre de las bestias, el espectador asiste al sufrimiento de una larga lista de animales, tratados con escalofriante crueldad. ¿Lo peor de todo? No estamos hablando de una cinta de ficción, sino de un documental sobre el día a día en un matadero del extrarradio de París.

Las consecuencias: La sangre de las bestias es considerada hoy una obra maestra, y un título imprescindible de la historia del cine. Y con razón.

 

 

 

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