Buscan en Brasil a joven desaparecido que dejó enigmáticos mensajes cifrados

Bruno Borges, de 24 años, fue visto por última vez por su padre, quien lo condujo hasta la residencia familiar donde el hijo lo despidió con un inocente “hasta más tarde, papá”.

La angustia y el enigma de la desaparición se tornaron mayores cuando la familia abrió la habitación del joven, mantenida por este contantemente cerrada, y encontró 15 libros escritos en un misterioso sistema criptográfico y toda la decoración del cuarto modificada.

Como se puede observar en un video que circula en redes sociales, el joven cubrió meticulosamente todas las paredes y el piso de la habitación con una escritura encriptada, símbolos y pinturas.

Pero lo que más llama la atención, es una estatua de aproximadamente dos metros de altura levantada en el centro del dormitorio del astrólogo, filósofo y matemático italiano Giordano Bruno, quemado vivo por la Inquisición en el año 1600.

La desaparición del joven, fascinado con Iluminati, la vida extraterrestre y otros asuntos esotéricos ha dado pie a las más diversas teorías de la conspiración.

Según la familia, que desconoce como la estatua de Giordano Bruno llegó ahí, el joven era un admirador del filósofo italiano, cuyo segundo nombre llevaba.  La pieza es una reproducción de la estatua romana y le habría costado al joven cerca de 2,800 dólares.

Bruno aprovechó los 24 días de un viaje de vacaciones de sus padres para transformar su cuarto en lo que para algunos se asemeja a una sala de museo o a un espacio de adoración con aires místicos.

Según la hermana del joven, en entrevista a TV Globo, el joven mantuvo la puerta cerrada con llave todo el tiempo y no decía lo que estaba haciendo. El primo de Bruno, el oftalmólogo Eduardo Veloso, también reconoció haberle dado cerca de 6,000 dólares para un proyecto que, según el joven, “iba a cambiar la vida de las personas”.

En las últimas horas la familia reveló que el joven dejó el sistema de claves que permite descifrar la mayoría de los escritos. Según el padre, el empresario Athos Borges, solo “hay cosas buenas y bonitas” y contratarán a un especialista para descifrar las partes que no puedan transcribirse por ese código.

Pocos días después de la desaparición de Bruno, su padre grabó un vídeo en el que se dice arrepentido de no haberle dado importancia al trabajo que el hijo realizaba hacía tiempo y para el cual les pedía contantemente financiación y que lo ayudaran a patentarlo.

En un emocionante mensaje, el padre asevera que se trata de un “trabajo maravilloso y lindo” y que espera que el joven vuelva pronto y los perdone por no haberle hecho caso. “Ahora creemos en todo, yo y tu madre te pedimos perdón, queremos que vuelvas para que firmes toda tu obra – en referencia a los 15 libros -, sólo no demores mucho, que duele esta ausencia”, dijo el padre.

La familia, que afirma que el joven no sufría de problemas psiquiátricos, teme por la vida de este en las calles y promete publicar todos los libros tras su regreso a casa.

Según la madre de Bruno, desde hacía años el joven era obsesionado por la lectura y compraba un número excesivo de libros, al punto de sólo poder sostener conversaciones con personas de un avanzado nivel cultural.

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