Las orcas blancas ya no son una leyenda

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En el Pacífico Norte no paran de aparecer orcas blancas. En el resto del planeta jamás se ha visto una.

Hace seis años, el 11 de agosto del 2010, un grupo de investigadores de ballenas que trabajaba en el Pacífico Norte occidental se topó con algo muy inusual: un macho de ballena asesina blanca.

Dos días después volvieron a encontrarse con el ejemplar al que habían bautizando como Iceberg. En esta ocasión Iceberg iba muy bien acompañado por un gran grupo de orcas. Para sorpresa de los científicos, entre los miembros de la manada había una segunda orca blanca.

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En los últimos dos años, los investigadores han encontrado entre cinco y ocho ballenas asesinas blancas más en el noroeste del Pacífico. En el resto de océanos del planeta no se han observado ejemplares con estas características. Su abundancia en una zona tan localizada del planeta podría ser una preocupante evidencia de endogamia en la especie.

Erick Hoyt, codirector del Far East Russia Orca Project, habló de su preocupación al respecto en el Centro de Conservación de Delfines y Ballenas de Bridport: “Lo que estamos viendo es extraño. Estamos hablando de una tasa de aparición muy elevada.”

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Hoyt y sus colegas estiman que hay varios miles de orcas en esta región, lo que podría significar que en torno a uno de cada 1000 ejemplares nazcan blancos. “Todas las otras áreas en las que las orcas han sido estudiadas con intensidad tienen cero, una o dos orcas blancas en toda su historia” explicó.

El equipo de Hoy aun no ha conseguido obtener muestras genéticas de ninguna orca blanca, por lo que aun no está clara la razón exacta de su inusual color. Una de las posibilidades es que sean ballenas albinas, una condición que es más común entre las poblaciones de mamíferos en las que es frecuente la endogamia.

Los motivos precisos por los que pudiera haber una mayor tasa de endogamia entre las orcas al noroeste del Pacífico es un misterio, pero hay pistas.

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Las ballenas asesinas acostumbran a vivir en grupos con una identidad cultural propia ligado a su forma de cazar. Este año Andrew Foote, de la Universidad de Bern, en Suiza, demostró que esos grupos culturales son genéticamente diferentes entre sí. Esto convierte a las orcas en la segunda especie conocida cuya evolución ha sido determinada por su propia cultura. La especie humana es la primera.

“Habitualmente, esas poblaciones culturales están reproductivamente aisladas de sus poblaciones vecinas, generalmente no está claro el porqué “ explicó Foote. “Pero esto lleva a que las poblaciones sean reproductivamente endogámicas”.

Si las ballenas blancas deben su color a la endogamia su salud puede sufrir las consecuencias. La única orca blanca jamás retenida en cautividad tenía un tipo de albinismo asociado con un deterioro de salud y una esperanza de vida reducida. “Murió con solo tres o cuatro años” dijo Hoyt,

La buena noticia es que la situación en el Pacífico norte occidental puede ser distinta: Iceberg apareció nuevamente en julio de 2015, Hoyt y sus compañeros creen que ya debe tener al menos 22 años.

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